Se busca patrón para llegar a Río

Juan Antonio Orenga - Foto oficial FEBOrenga ha dicho basta. A pesar de haber declarado sentirse con fuerzas para continuar, ha terminado sucumbiendo a las presiones y finalmente ha decidido poner el cargo de seleccionador a disposición de la FEB, a la que seguirá vinculado.

Cabe destacar que Orenga llegó al puesto en 2012 tras la salida de Scariolo consiguiendo el bronce en el Europeo con un equipo plagado de ausencias y el gran fracaso vivido en este Mundial cayendo en cuartos de final, en casa y con el mejor equipo que ha llevado nunca la selección española. Las duras críticas hacia su figura y la desconfianza generada en varios estamentos de la federación han sido determinantes para que Orenga tomara esta decisión. Es cierto que parece que no ha manejado del todo bien la dinámica de grupo, pero no hay que exculpar a unos jugadores que el día señalado no dieron el nivel esperado.

Ahora toca buscar timón para el Europeo con los Juegos Olímpicos de Río de 2016 en el horizonte. La nueva etapa de la selección se antoja complicada. Jugadores ya con una edad complicada para llegar a Río en plenitud como Felipe, Pau Gasol, Navarro o José Manuel Calderón hacen presagiar un cambio generacional y, sobre todo, un cambio de roles importante en el equipo nacional. La labor del nuevo seleccionador, codo a codo con Pepe Sáez, de convencer a los NBA para que sigan implicados es fundamental. Acudir a Río a través del Europeo es una obligación. Jugar el preolímpico sería un auténtico desastre.

A pesar de las bajas que, aunque no han confirmado su retirada de la selección todo el mundo cuenta con ellas, hay un núcleo de jugadores que deben seguir aportando un nivel elevado a este equipo. Los Sergio Rodríguez, Ricky Rubio, Rudy, Llull, Abrines y, especialmente, Marc Gasol y Serge Ibaka aseguran baloncesto de calidad durante unos años con el objetivo de seguir dando alegrías a la afición española. Ahora el reto de la FEB es doble. Por un lado, mantener el compromiso de los jugadores y, por otro, encontrar a ese Pepu Hernández que conecte con un grupo plagado de estrellas y que consiga hacerles jugar como ellos saben. Alguien capaz de tomar decisiones impopulares pero efectivas como sucedió cuando Scariolo decidió prescindir de Sergio Rodríguez tras su mala temporada NBA en beneficio de Sada.

Es evidente que se necesita esa mezcla tan difícil de carácter y mano izquierda para manejar un grupo de estrellas en las apuestas de baloncesto como hemos mencionado anteriormente en este artículo. Ahora bien, el momento para motivarles es perfecto. Después de un fracaso tan sonoro como el vivido en el Mundobasket, seguramente los dos últimos grandes retos de esta generación sean el próximo Europeo y los Juegos Olímpicos de Río. Dichos objetivos deben ser ambicionados por un grupo de jugadores absolutamente capaz de todo todavía. Esperemos que la FEB acierte con el timón que les debe devolver al éxito.

Guillermo Fernández